domingo, 6 de abril de 2014

ESTE DOMINGO TRISTE


NO SÉ EN QUE CARRETA, NI POR CUAL CAMINO, NI HACIA QUÉ LUGAR ME LLEVARÁ LA MUERTE.



Este domingo  claro,  pienso en mi tristemente. Siento la soledad como un golpe físico.  Sufro dolores interminables que injustamente publico, para atormentar a algunos y preocupar a otros.


Lean, si saben; lean si pueden; lean si quieren este soneto de Jesús, el Indio, el hombre que nació

en San Miguel del Padrón, en La Habana y que  es, y será,  un contrincante temible luchando contra el olvido.



X

Vendrá mi muerte ciega para el llanto,
me llevará, y el mundo en que he vivido
se olvidará de mí, pero no tanto
como yo mismo, que seré el olvido.

Olvidaré a mis muertos y mi canto.
Olvidaré tu amor siempre encendido.
Olvidaré a mis hijos, y el encanto
de nuestra casa con calor de nido.

Olvidaré al amigo que más quiero.
Olvidaré a los héroes que venero.
Olvidaré las palmas que despiden

al Sol. Olvidaré toda la historia.
No me duele morir y que me olviden,
sino morir y no tener memoria.

 

 

Al publicar el soneto lo he vuelto a leer, confieso que me lo aprendí hace años. Y hoy, este domingo

claro, me acogota la misma sensación de angustia que sentí  aquella madrugada, víspera del día en

que me vinieron a detener.


En la celda, durante sesenta y dos días, repetía los sonetos de EL CONSCIENTE CREPÚSCULO

y escribía, sin papel, sin lápiz, con los ojos tapados por un pañuelo, relatos de aventuras filibusteras que se desarrollaban en los cayos e islas del norte de Cuba.

 

Que desaparezca la memoria es la mayor ingratitud que tenemos que agradecer a la muerte.

 

 

moya

valencia

2014










 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

viernes, 4 de abril de 2014

EL PAPA MUERTO Y LOS MUCHACHOS DEL GHETTO (VEINTIDOS)


EL PAPA POLACO YA ES SANTO.  CONOCIÓ EL GHETTO CUANDO LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL. LOS MUCHACHOS DE EL TRIGAL VIVEN EN EL GHETTO. ¿LA POSTERIDAD LES OTORGARÁ LA SANTIDAD?



Eran unos diez o doce. Detuvieron el camión trompo, de esos que trasladan concreto para las construcciones. Convencieron fácilmente al conductor que les entregó el  vehículo, se bajó de la cabina,  y vino a hacerme compañía en la acera.

Nuevamente violé la cordura. El viejo me gritaba lárgate que te van a joder. El periodista y la testosterona

me gritaban quédate y vive el minuto de riesgo que sube y baja por la barriga y se aloja en la reseques de los labios.

Los muchachos maniobraron con el trompo y lo atravesaron con precisión quirúrgica en la avenida. Levantaron el capó y arrancaron los cables del sistema eléctrico. Ni Mandrake el mago, vendedor de milagros podría prender ese motor.

 Desde el puente del distribuidor de El Trigal viene una cuarteta de la guardia nacional.  Más lejos vemos el techo y la torreta de la tanqueta  anti disturbios. Ahora sí que se acabó la guapería del periodista y  se diluyó  la testosterona. A correr por el pasillo hacia las quintas. Suena la primera lacrimógena.

 Una señora, dos viejos gordos, una mulatica divina y dos de los muchachos que atravesaron el camión en la avenida, trotamos decididos a escapar.  Conformamos un grupo ligero.  Sin descansar trotamos, corremos, renqueamos hasta desembocar en la avenida Pocaterra.

La señora y el otro viejo se persignan y dicen gracias a Dios, ay Diosmío. El Papa nos protege. El Papa nos protege.

Resulta que son Católicos Apostólicos Romanos. Resulta que el Papa polaco murió un día como hoy hace años. Y ya es Santo el Papa y protege a la pareja de creyentes que camina junto a mi.

 

Estuve en la isla cuando ese Papa fue de visita a Cuba. El ayudó al Sindicato Solidaridad a tumbar el régimen comunista que existía  en  Polonia.

Ayudó también a tumbar la dictadura de Rumanía. Colaboró con la caída del muro de Berlín. Entre él y Reagan  le dieron duro a las llamadas repúblicas populares de Europa y otras yerbas felizmente olvidadas.

Pues si su Santidad fue tan efectiva y demoledora en la vieja Europa, qué no logrará en el Caribe de tambores y veleidades indígenas?  Que vaya allá a ver si salimos de los Castro. Si el Papa entra en Cuba no se escapa el gallego de Birán. Volvieron a hacer las maletas los nostálgicos eternos derrumbadores de Fidel.


Yo llegué a la isla la noche antes de el arribo de su Santidad. Era período especial en Cuba y no había luz eléctrica y casi no había comida. Seria mejor enumerar  las cosas que había, una lista patéticamente breve.

El Lada reptaba por la Calle Fábrica. Como la batería estaba deteriorada y el alternador a penas creaba la energía necesaria, la luz  que proyectaban los faros era amarilla. Avanzábamos solitarios mi Lada y yo.

Dos y media de la madrugada. Debía haberme marchado dos horas antes del apartamento de mi amiga, pero la maldita testosterona prepara encerronas despiadadas.

Las medidas de seguridad para recibir y torear a su Santidad debían ser rigurosísimas, ya me lo habían contado los amigos de los amigos.

Pero yo, irresponsable eterno, escojo esta noche oscura y húmeda para andar de vampiro por la Habana solitaria.

A la altura del parque Gu Yen Van Troi, el  vietnamita que quiso matar a Macnamara, una explosión rompe la noche y caen sobre el techo del Lada fragmentos de hierro retumbando en la chapa de la carrocería. La calle se llena de pedazos de vidrios. El Lada se apaga, se detiene. Estoy conmocionado.

La hora que es y el recado que traen, me digo. Soy el centro de un terrible sabotaje a la visita del Papa a Cuba. Soy el centro de un complot preparado por la CIA. Me sorprende que no haya muerto del susto esa noche. Me gasto un corazón de acero inoxidable.


En dos minutos me rodean las perseguidoras,   (patrullas)  con sus luces intermitentes y sus policías atareado y nerviosos.

Por mi madre que están mas cagados que yo.

Para mi sorpresa cargo muchas identificaciones y tantas abolladuras en el techo y el porta maleta del Lada que es evidente que yo no soy el de la bomba. !No voy a ponerla y quedarme allí como un buen comemierda!!!


Uno de ellos descubre que la explosión se debió a que reventó un transformador eléctrico que estaba sobre el palo de la luz que se deja ver, borroso, junto al puentecito que yo acababa de pasar. Me marcho luego de tomar un poco de café de chícharo, amarguísimo, frío,  que el Teniente carga en un pomo de Benadrilina, el anti catarral  por excelencia de los cubanos.


Tres o cuatro días después fui a la plaza a la misa que el Papa Polaco ofició ante miles y miles de cubanos recientemente católicos.

 

Le cuento esta breve historia a la pareja que ha trotado junto a mi,  escapando de la guarimba y sus consecuencias. 

Como siempre, como hace ya cuarenta o cincuenta días, escuchamos las explosiones de los cohetes y las bombas lacrimógenas con su voz de guerra, a lo lejos, rodeándonos.

 

Resulta que el Papa fue santificado en un tiempo relativamente breve. Protege,  desde su lugar en el Paraíso, a los justos que le necesitan. Su muerte fue llorada por millones de hombres y mujeres que le admiraron por su eficiente labor pastoral.

Vino otro Papa que no estuvo mucho tiempo sentado en la silla vaticana. Actualmente rige los destinos de la Iglesia Católica Apostólica y Romana un nuevo pontífice, el Papa Francisco, nacido en Argentina.

El Papa Francisco es coterráneo de el Che.

 

Cuando visite Cuba, vicio que tienen los últimos Papas, estoy casi seguro que va a pedir que lo lleven al monumento en memoria de el Che, en la ciudad de Santa Clara.

 

Podría ser que lo acompañen los Castro. Incluso, cuando oficie la misa en la Plaza de la Revolución, casi seguro que van a estar sentados cerca de su Santidad, los hermanos Castro.

 

Podrán decir todo lo que quieran de ellos, pero es indudable que son  buenos y duraderos anfitriones.

Haré todo lo que esté a mi alcance para estar allí. Pero prometo acostarme temprano la noche antes.

Mi viejo corazón no resistiría el susto,  si estalla otro transformador.

 

 

moya

valencia

2014

 

 

 

 


















 











 




































jueves, 27 de marzo de 2014

CRÓNICA DOLOROSA Y VIEJA (FUERA DEL GHETTO VEINTE)


TODA EDAD SIRVE PARA LA MUERTE


Ayer nos dijo que tenía que llevar a su hermana mayor a Calabozo. Calabozo está lejos de Valencia. Es una ciudad enclavada en el fondo de la República Bolivariana de Venezuela.

Hermano, le dijimos,  son muchas horas de carretera, hay mucha revoltura, un peligro infinito es el viaje que quieres dar, convence a tu hermana que espere unos días. 

Se fue al encuentro de la muerte. Derechito a la  eternidad camina el pobre humano cuando le toca. Una alcabala de la Guardia Nacional, dos camionetas de piqueteros que intentaban detener el tráfico de la autopista, se discute, crece el calor y llega la violencia. 

 

El auto del amigo y una buceta llena de pasajeros quedan en medio de la disputa. Una bomba lacrimógena, perdigones, pistolas ocultas disparan contra la tarde clara y una bala oscurece para siempre el brillo cansado de los ojos de Antonio, el gallego,  que cargaba con su hermana rumbo a Calabozo.

 Muerto otro muerto. Este muerto es mio. Los muertos que le matan a uno el día impropio, la tarde inmediata, son muertos muy tristes, tan tristes que su angustia nos corta el aire y sentimos que nos ahogamos.

 En mi celular de palo me escriben un mensaje. En Barquisimeto le pegaron candela a un CDI. Una vecina del establecimiento de salud patea  las puerta y grita. Rompen vidrios de las ventanas y se despierta al residencial entero. Son las tres de la mañana. Los médicos, las enfermeras, los pacientes  ya no duermen. 

Se quema parte de la instalación. Desordenadamente, oportunamente logran evacuar a todo el personal y no hay heridos.

En los últimos tres días han quemado una sede universitaria, decenas de ómnibus de transporte  estudiantil, una gandola de gasolina junto a mi hijo Rogito que se salva de vaina, porque no le tocaba.

Ayer un sin alma mató a una señora con siete meses de gestación que se escondía en una acera, junto a otras personas inocentes, que trataban de evitar la plomamentazón que había surgido entre oficialistas y opositores.

 Yo no tengo experiencia que me ayude a soportar el rostro de la muerte inocente. Toda mi juventud y mi primera madurez transcurrieron inmersas en un mar de violencia. Íntimamente nos llenaba de orgullo saber que estábamos fajaos contra los americanos.  Nosotros éramos David, ellos eran Goliat. Ellos eran los asesinos  de Conrado Benítez y Lantigua,  nosotros éramos maestros y milicianos.

Cuando Girón hubo muertes de inocentes, pero fueron mis inocentes y los invasores eran los matarifes que destrozaron la madrugada de la Ciénaga de Zapata.

En esta guerra  --he dicho la palabra prohibida-- los inocentes donan más sangre que los implicados. Primero no me gustaba que estudiantes estuvieran luchando contra policías y guardias vestidos de un amarillo parecido al otro amarillo de mi niñez y primera juventud. 

Los estudiantes de mi memoria bajan la Escalinata de la Universidad y son agredidos salvajemente por los policías azules y gordos de Batista.

En la acera, sosteniendo su pierna herida, Camilo mira al futuro y entra en la historia de mi Patria.

 Ha pasado un mes de lucha. La ceniza de los incendios flota en la atmósfera de Valencia y otras diez ciudades de Venezuela. Los estudiantes han sido sustituidos, poco a poco por pistoleros organizados y mal dirigidos. Esta guerra ha perdido su inocencia. Quemar un CDI repleto de amor, en la madrugada, ensucia toda inocencia.

Será que me tocaron la sangre buena y martiana de mi gente isleña. Ellos no saben que un león de melena brillante acecha desde la entrada de la cueva. Dentro duerme la hembra, descansan los cachorros. Les conviene cazar en otra sabana, junto a otro río.

 

Los que visitan la selva deben saber que toda edad sirve para la muerte.



moya

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2014































viernes, 21 de marzo de 2014

UN TOQUE DE MELANCOLÍA.


Me gustó el título y luego me gustó la novela. Verosimilitud a manos llenas. La imagen fotográfica que nos rodea y nos invade cuando leemos. Pareciera que estamos en la sala de  un cine y que Germán Piniella nos cuenta, al oído,  una escena tras otra de  UN TOQUE DE MELANCOLÍA.

 

Estamos en presencia de una novela policíaca cubana. No toma prestados los diferentes elementos de la herencia literaria de la novela negra. Sus componentes son genuinos.

La gente del país Cuba es gente viva, sin esquemas. La Señora del Comité de Defensa de la Revolución no es una informante traicionera de los cuerpos de seguridad del estado con dientes afilados comedora de niños;  ni es una heroína de acero inoxidable defensora de la pureza incorruptible del hombre nuevo. No.  Es una señora que adora hacer el bien y que se preocupa por el almuerzo de su esposo y siente temor ante la posibilidad de faltar a sus obligaciones hogareñas.

Algo similar sucede con los investigadores o los agentes del orden. Razonan, una veces bien, otras mal. Y un dato muy interesante, los agentes y la policía intervienen al final, en menos del último tercio de la novela

En resumen, esta obra  se distingue porque respeta al lector, respeta su inteligencia. La buena realidad es más subyugante que la imaginación.

Verosimilitud e imaginación creadora, he ahí la fórmula para alcanzar la excelencia en literatura.


En Castellano es difícil encontrar buena  narrativa  policíaca. No quiere decir que estemos secos, no, digo que el río no es de gran cauce. Los maestros están en Inglés. Es mi criterio. Encontrar y leer una obra en Español y escrita por un isleño, agradable, muy bien escrita, genuina, fue para mi una sorpresa.


Por ello recomiendo la lectura de UN TOQUE DE MELANCOLÍA. Llamo la atención de mis lectores sobre el mosaico variado de críticas que se ha ocupado de esta obra reciente.

 

Víctor Joaquín Ortega, periodista, poeta, comentarista deportivo de mucha experiencia le dedica una sorprendente crónica en su columna habitual y califica la novela de  "un batazo de cuatro esquinas", agregando luego seis o siete términos deportivos laudatorios que deben haber ruborizado a Piniella.

 

El crítico y escritor Hugo Luis Sánchez califica la novela así: "...con seguridad (se refiere a Un toque de melancolía) se encuentra entre las mejores novelas policíacas que se han escrito en Cuba hasta el presente".

 

El escritor, ensayista y editor Eduardo Heras ha dicho: Un toque de Melancolía no es sólo una excelente novela policíaca, es sencillamente, una excelente novela.

Y este  respetado ensayista y crítico señala en otra parte,  que la novela está llena de buen humor, y  remarca  esta característica como un elemento genuino que aporta distinción y exclusividad a la obra.

 

Francisco López  Sacha ese exquisito analista cubano -además de buen escritor- comenta la novela de Piniella pormenorizadamente. Separo este párrafo para ustedes: 

Hay por lo tanto una inmersión en el mundo europeo; en el mundo de un extraño consorcio alemán que se dedica al tráfico ilegal de obras de arte. Y al mismo tiempo, la inmersión en el mundo social cubano. Aquí es donde creo que la novela  brilla extraordinariamente. No sólo por el uso del lenguaje popular, no sólo por la ambientación precisa de esta ciudad, sobre todo de La Habana Vieja, sino por el estilo y la concisión con que logra presentar una extensa galería de personajes, y también por la manera en que el narrador está contando este relato.

 

Leer con placer y disfrutar el placer de leer es, a mi juicio, una de las maravillas que nos regala la intimidad. En la intimidad el humano ejercita la libertad casi a plenitud. Las buenas novelas, cuentos, ensayos adornan la intimidad y dan placer. Leer, aun hoy,  inmersos en el mundo de la electrónica y el lenguaje visual, es de las mas útiles y bellas conquistas del género humano.


Lean UN TOQUE DE MELANCOLÍA. Léanla toda, de cabo a rabo, de principio a fin, porque esta historia sobre un grabado de Durero, titulado  MELANCOLÍA  2, es una genuina historia de intrigas, enigmas y elucubraciones que va a enriquecer su intimidad.

 

 

moya

valencia

2014

 

 


































jueves, 20 de marzo de 2014

AYÚDANOS SAN JOSÉ, AYÚDANOS. (DIECIOCHO)



OTRA VEZ AL CAMINO. EL VIEJO Y TRILLADO CAMINO



María salió a las 11 de la mañana con su perrita Juno. Los animales miccionan  y defecan cada día. Los dueños sacan a sus mascotas para que orinen y caguen todos los días. 

María sale a las 11 de la mañana con su perrita y pasea frente al edificio donde vivimos. Dos motobanquistas se detienen y le preguntan por una dirección. Ella, cristiana de dar, dice la solicitada dirección. Uno de los malandros la aprisiona por detrás y la empuja contra un muro. El otro malandro le arranca la cadena con su dije. La cadena se clava en la piel del cuello antes de reventar por el eslabón más débil, como toda buena cadena debe hacer.

Otro empujón para que pierda el equilibrio. El dolor en la espalda y los brazos. El verdugón del cuello con su ardor creciente. El miedo y la cólera.

"Me asaltan, auxilio, malandros, no me empujes cabrón. Ladrones por eso hay que seguir haciendo guarimbas y barricadas. Vagos, cabrones voy a llamar a la policía..."

María ha gritado y se ha rebelado hasta el límite de sus fuerzas. Su cólera infinita no le llena la boca de insultos sustanciosos, bien  soeces. Nunca dice malas palabras. Carece de la práctica necesaria para ofender con eficacia a un ladrón drogadicto hijo de puta.

Ella ha tenido la rapidez necesaria para discernir que no debe sacar su blackberry de última generación. El celular está oculto en un bolsillo trasero del pantalón que carga.  Si exhibe el teléfono comete un grave error, porque le arrancan la mano y hasta la matan.

Los ladrones se alejan en su moto. María está rodeada por el silencio de la media mañana. Su perra adorada no ha emitido ni un solo ladrido.

Los vecinos que viven en la avenida Pocaterra, los moradores de El Trigal, los habitantes dela ciudad de Valencia, los miles de millones que pueblan al mundo, las policías, los ejércitos,  los  centenares de dioses que habitan las moradas olímpicas, todos todos son inútiles testigos siderales.

 

Es la segunda vez que atracan a María en nuestro barrio. Las dos veces mientras vigilaba la micción y la defecación de su perrita Juno.

Su perrita ha sido responsable, quizás sin saberlo, de que le hayan robado varios miles de Bolívares en oro y piedras. Le han robado también buena parte de su historia, un trozo de sus recuerdos familiares, muchos símbolos de el cariño de su padre, su madre, el marido, sus seres queridos.

 

En un contra sentido frustrante, Rogito y yo nos alegramos hasta las lagrimas porque los malandros no le hicieron daños irreparables, vaya,  que no le dieron un balazo o dos o tres o cuatro balazos,  según el nivel de droga que tuvieran durante el asalto.

 

Que  frustración y pérdida del amor propio y el orgullo humano ha de tener una sociedad,  donde sus miembros se alegran porque no los matan. Que me violen sí, que me roben mis pertenencias sí, que me ultrajen pasa, pero, por lo menos, que no me maten.

 

Fue el día de San José, dos días después de la caída de las barricadas luego de un mes de protestas. Un mes de muertos, destrozos, combates callejeros.

¿San José no sabe que hay un peo enorme en Venezuela?  Sus asesores o familiares no le informan de la crisis que estremece a Venezuela?

 

San José, compadre,  hace años protesta tu grey, inútilmente,   por la inseguridad en que vivimos,  cada día,  los corderos hijos de tu Señor.

 

San José, panita, hoy volvió a prenderse el peo por lo de el Alcalde de San Diego. La candela nos rodea y nos acosa el miedo. Vela por tu pueblo de San Diego, por el de Valencia. Mándale un rayito aunque sea a los malandros, a todos los malandros. Un mínimo rayito que los parta en dos.

 

Luego no quieren que uno grite y proteste.

Coño, compadre, es que no escampa.

 

 

moya

valencia 2014






























lunes, 17 de marzo de 2014

EL MUERTO ES INOCENTE (DIECISIETE)


EL CAMINO DEL OLVIDO

 

El oficial de la Guardia Nacional murió  como  consecuencia de las protestas en contra del gobierno de Nicolás Maduro. Mas o menos así escriben en el generador de caracteres de CNN en Español.

 

En la noche de ayer fue asesinado un oficial de la Guardia Nacional Bolivariana. Un disparo de un francotirador al servicio de las fuerzas fascistas acabó con la vida del combatiente en la ciudad de Maracay, estado Aragua, en la República Bolivariana de Venezuela.

De esta forma redacta su información el Canal Venezolana de Televisión, señal televisiva al servicio de la Revolución Bolivariana.


Quién mata y porqué, quién sale a la calle a manifestar y porqué, quién muere y porqué. Qué le han hecho a mi amigo y compañero de ideas y acciones y porqué. Los agresores de mi amigo son  mis enemigos.

Los amigos se quieren a pesar de sus defectos, no por sus virtudes  decíamos cada día en mi época universitaria.


Generalmente padecemos una predisposición a defender al más débil, al número  menor, al bando minoritario en la reyerta. Cuatro contra uno es un abuso. El tipo de seis pies de estatura y doscientas cincuenta libras es un abusador. Cincuenta perros de una manada, contra un búfalo solito, que se defiende sin la menor oportunidad de éxito.

 

La razón brilla por su ausencia. Discernir sobre la justicia y su lugar en la contienda no es obligación del espectador. El que narra lo sucedido huye de la lógica con asco y sumerge su corazón en el amor y la fidelidad debida a su compañero y amigo.

 

La razón es un arma temible contra las batallas humanas. Dos disparos de razón Calibre 45 mm son capaces de acabar con una buena guerra. 

 

Entonces, envueltos en las más diversas pasiones, defendiendo las más hermosas ideas, nos vamos llenando de heridas y de muertos.

 En honor de los muertos y para lavar su sangre gloriosa, combatimos al adversario con saña y nuevas heridas y nueva sangre lava los viejos ultrajes y fructifican y se multiplican los nuevos héroes llenos de odio al enemigo otro, ese que también sangra y combate con saña contra mi o contra el otro, así hasta el infinito.

 

De la mano de esta sin razón llegamos a el oficial muerto;  llegamos hasta el joven estudiante muerto; llegamos hasta el espectador neutral matado por error.

 

Definitivamente, en su inmovilidad, en su insensible quietud, a mi humilde entender, el muerto es inocente.

 

moya

valencia

2014

 

 

 

 








 








  


















sábado, 15 de marzo de 2014

CRÓNICA FUERA Y DENTRO DEL GHETTO (DIECISEIS)



SE ACABÓ EL GHETTO. LLEGARON LOS ALLANAMIENTOS.

 

El Señor Maikel y yo vamos a Maracay. Desde ayer tenemos muchos caminos nuevos en las viejas calles de El Trigal.

La Guardia Nacional, la Policía, brigadas de obreros de la alcaldía están trabajando desde la madrugada destruyendo las barricadas. Camiones y camiones de escombros van rumbo a los basureros.

 

Cuando la Alcaldía y la Gobernación eran de los Salas Romer los empleados vestían uniformes color amarillo.Las bolsas para almacenar los desperdicios eran amarillas. 

 Cuando el General  bolivariano Acosta Cárlez,  de cuyo nombre no quiero acordarme, tomó el poder,  los empleados de la Gobernación vestían uniformes color bermellón. Pintaron de bermellón las paredes y los muros de la casa del Gobernador. Los muros y las paredes estaban pintados de amarillo, el color del partido de los Salas Romer.  

 Cuando Parra, el ingeniero ladrón, ganó la alcaldía  los empleados fueron vestidos de rojo, rojos rojitos. Los carros y vallas de la alcaldía fueron pintados de rojo, rojo rojito. 

 Cocciola, de antecedentes italianos, ganó recientemente la alcaldía y los empleados visten uniformes de un color azul celeste simpático.

Por mi madre que parecen muchachos irresponsables en sus actuaciones y comportamientos grotescos y tontos. Dios los perdone, yo no puedo.


Han levantado las guarimbas y las barricadas principales. Podemos circular con cierta facilidad. Escucho la fricción de los cauchos sobre el asfalto porque renace el tránsito automotor. 

Por cierto, han desaparecido las motos, las de la oposición y las del gobierno. Pongo atención y no escucho disparos o explosiones.


Estábamos en Maracay,  escribí ya en esta crónica,  y yo esperaba a Moreno para una reunión de trabajo. María se comunica conmigo y me dice "están allanando el apartamento de Maikel, son muchos, de uniforme negro, creo que deben regresar urgentemente".

Mientras escucho a María miro  hacia el estacionamiento y veo al Señor Maikel que habla por su celular.

"La guerra llegó a nuestro edificio", pienso. También pienso en lo que le espera al pobre Maikel. Estoy seguro que no van por él, van por el hijo mas joven.

Moreno comprende inmediatamente la urgencia del suceso y suspende la reunión. Tiene palabras de consuelo y solidaridad.

Yo conduzco el Mazda. Sé lo importante que es llegar a la ciudad de Valencia en el menor tiempo posible. Ciento treinta, ciento cuarenta volamos por la autopista despejada.

Hago historias de cuando estuve preso una cosa es con guitarra y otra cosa es con violín la invasión de los hombres del poder en la sala en los cuartos metidos en los papeles descubriendo sospechas preguntan inoportunos sobre pormenores olvidados embarazosas nuestras respuestas nos vamos quedando sin tiempo  y luego nos montan en un auto cuyas puertas no se abren por dentro. La puerta de la celda tampoco abre por dentro.

 

En Valencia, en el edificio allanado me espera María. Ya se han ido los funcionarios del CICPC. Fueron muy decentes, no hubo excesos ni gritos ni abusos. Se llevan al muchacho del Señor Maikel. Se llevan las computadoras y las cámaras de filmación con otras muchas pertenencias de la familia. Los padres van luego hasta el lugar donde han llevado al hijo.

 

Los vientos de cuaresma levantan columnas de cenizas en las esquinas donde el fuego ardió por días sobre las barricadas. Esta Semana Santa viene cargada de nubes oscuras, iguales y diferentes a las nubes oscuras de las barricadas. El Ghetto ya no existe, es humo del tiempo, recuerdos y anécdotas.  !Que no se instalen entre nosotros las consecuencias  amargas  de la violencia.



moya

valencia

2014