jueves, 27 de marzo de 2014
viernes, 21 de marzo de 2014
UN TOQUE DE MELANCOLÍA.
Me gustó el título y luego me gustó la novela. Verosimilitud a manos llenas. La imagen fotográfica que nos rodea y nos invade cuando leemos. Pareciera que estamos en la sala de un cine y que Germán Piniella nos cuenta, al oído, una escena tras otra de UN TOQUE DE MELANCOLÍA.
Estamos en presencia de una novela policíaca cubana. No toma prestados los diferentes elementos de la herencia literaria de la novela negra. Sus componentes son genuinos.
La gente del país Cuba es gente viva, sin esquemas. La Señora del Comité de Defensa de la Revolución no es una informante traicionera de los cuerpos de seguridad del estado con dientes afilados comedora de niños; ni es una heroína de acero inoxidable defensora de la pureza incorruptible del hombre nuevo. No. Es una señora que adora hacer el bien y que se preocupa por el almuerzo de su esposo y siente temor ante la posibilidad de faltar a sus obligaciones hogareñas.
Algo similar sucede con los investigadores o los agentes del orden. Razonan, una veces bien, otras mal. Y un dato muy interesante, los agentes y la policía intervienen al final, en menos del último tercio de la novela
En resumen, esta obra se distingue porque respeta al lector, respeta su inteligencia. La buena realidad es más subyugante que la imaginación.
Verosimilitud e imaginación creadora, he ahí la fórmula para alcanzar la excelencia en literatura.
En Castellano es difícil encontrar buena narrativa policíaca. No quiere decir que estemos secos, no, digo que el río no es de gran cauce. Los maestros están en Inglés. Es mi criterio. Encontrar y leer una obra en Español y escrita por un isleño, agradable, muy bien escrita, genuina, fue para mi una sorpresa.
Por ello recomiendo la lectura de UN TOQUE DE MELANCOLÍA. Llamo la atención de mis lectores sobre el mosaico variado de críticas que se ha ocupado de esta obra reciente.
Víctor Joaquín Ortega, periodista, poeta, comentarista deportivo de mucha experiencia le dedica una sorprendente crónica en su columna habitual y califica la novela de "un batazo de cuatro esquinas", agregando luego seis o siete términos deportivos laudatorios que deben haber ruborizado a Piniella.
El crítico y escritor Hugo Luis Sánchez califica la novela así: "...con seguridad (se refiere a Un toque de melancolía) se encuentra entre las mejores novelas policíacas que se han escrito en Cuba hasta el presente".
El escritor, ensayista y editor Eduardo Heras ha dicho: Un toque de Melancolía no es sólo una excelente novela policíaca, es sencillamente, una excelente novela.
Y este respetado ensayista y crítico señala en otra parte, que la novela está llena de buen humor, y remarca esta característica como un elemento genuino que aporta distinción y exclusividad a la obra.
Francisco López Sacha ese exquisito analista cubano -además de buen escritor- comenta la novela de Piniella pormenorizadamente. Separo este párrafo para ustedes:
Hay por lo tanto una inmersión en el mundo europeo; en el mundo de un extraño consorcio alemán que se dedica al tráfico ilegal de obras de arte. Y al mismo tiempo, la inmersión en el mundo social cubano. Aquí es donde creo que la novela brilla extraordinariamente. No sólo por el uso del lenguaje popular, no sólo por la ambientación precisa de esta ciudad, sobre todo de La Habana Vieja, sino por el estilo y la concisión con que logra presentar una extensa galería de personajes, y también por la manera en que el narrador está contando este relato.
Leer con placer y disfrutar el placer de leer es, a mi juicio, una de las maravillas que nos regala la intimidad. En la intimidad el humano ejercita la libertad casi a plenitud. Las buenas novelas, cuentos, ensayos adornan la intimidad y dan placer. Leer, aun hoy, inmersos en el mundo de la electrónica y el lenguaje visual, es de las mas útiles y bellas conquistas del género humano.
Lean UN TOQUE DE MELANCOLÍA. Léanla toda, de cabo a rabo, de principio a fin, porque esta historia sobre un grabado de Durero, titulado MELANCOLÍA 2, es una genuina historia de intrigas, enigmas y elucubraciones que va a enriquecer su intimidad.
moya
valencia
2014
jueves, 20 de marzo de 2014
AYÚDANOS SAN JOSÉ, AYÚDANOS. (DIECIOCHO)
OTRA VEZ AL CAMINO. EL VIEJO Y TRILLADO CAMINO
María salió a las 11 de la mañana con su perrita Juno. Los animales miccionan y defecan cada día. Los dueños sacan a sus mascotas para que orinen y caguen todos los días.
María sale a las 11 de la mañana con su perrita y pasea frente al edificio donde vivimos. Dos motobanquistas se detienen y le preguntan por una dirección. Ella, cristiana de dar, dice la solicitada dirección. Uno de los malandros la aprisiona por detrás y la empuja contra un muro. El otro malandro le arranca la cadena con su dije. La cadena se clava en la piel del cuello antes de reventar por el eslabón más débil, como toda buena cadena debe hacer.
Otro empujón para que pierda el equilibrio. El dolor en la espalda y los brazos. El verdugón del cuello con su ardor creciente. El miedo y la cólera.
"Me asaltan, auxilio, malandros, no me empujes cabrón. Ladrones por eso hay que seguir haciendo guarimbas y barricadas. Vagos, cabrones voy a llamar a la policía..."
María ha gritado y se ha rebelado hasta el límite de sus fuerzas. Su cólera infinita no le llena la boca de insultos sustanciosos, bien soeces. Nunca dice malas palabras. Carece de la práctica necesaria para ofender con eficacia a un ladrón drogadicto hijo de puta.
Ella ha tenido la rapidez necesaria para discernir que no debe sacar su blackberry de última generación. El celular está oculto en un bolsillo trasero del pantalón que carga. Si exhibe el teléfono comete un grave error, porque le arrancan la mano y hasta la matan.
Los ladrones se alejan en su moto. María está rodeada por el silencio de la media mañana. Su perra adorada no ha emitido ni un solo ladrido.
Los vecinos que viven en la avenida Pocaterra, los moradores de El Trigal, los habitantes dela ciudad de Valencia, los miles de millones que pueblan al mundo, las policías, los ejércitos, los centenares de dioses que habitan las moradas olímpicas, todos todos son inútiles testigos siderales.
Es la segunda vez que atracan a María en nuestro barrio. Las dos veces mientras vigilaba la micción y la defecación de su perrita Juno.
Su perrita ha sido responsable, quizás sin saberlo, de que le hayan robado varios miles de Bolívares en oro y piedras. Le han robado también buena parte de su historia, un trozo de sus recuerdos familiares, muchos símbolos de el cariño de su padre, su madre, el marido, sus seres queridos.
En un contra sentido frustrante, Rogito y yo nos alegramos hasta las lagrimas porque los malandros no le hicieron daños irreparables, vaya, que no le dieron un balazo o dos o tres o cuatro balazos, según el nivel de droga que tuvieran durante el asalto.
Que frustración y pérdida del amor propio y el orgullo humano ha de tener una sociedad, donde sus miembros se alegran porque no los matan. Que me violen sí, que me roben mis pertenencias sí, que me ultrajen pasa, pero, por lo menos, que no me maten.
Fue el día de San José, dos días después de la caída de las barricadas luego de un mes de protestas. Un mes de muertos, destrozos, combates callejeros.
¿San José no sabe que hay un peo enorme en Venezuela? Sus asesores o familiares no le informan de la crisis que estremece a Venezuela?
San José, compadre, hace años protesta tu grey, inútilmente, por la inseguridad en que vivimos, cada día, los corderos hijos de tu Señor.
San José, panita, hoy volvió a prenderse el peo por lo de el Alcalde de San Diego. La candela nos rodea y nos acosa el miedo. Vela por tu pueblo de San Diego, por el de Valencia. Mándale un rayito aunque sea a los malandros, a todos los malandros. Un mínimo rayito que los parta en dos.
Luego no quieren que uno grite y proteste.
Coño, compadre, es que no escampa.
moya
valencia 2014
lunes, 17 de marzo de 2014
EL MUERTO ES INOCENTE (DIECISIETE)
EL CAMINO DEL OLVIDO
El oficial de la Guardia Nacional murió como consecuencia de las protestas en contra del gobierno de Nicolás Maduro. Mas o menos así escriben en el generador de caracteres de CNN en Español.
En la noche de ayer fue asesinado un oficial de la Guardia Nacional Bolivariana. Un disparo de un francotirador al servicio de las fuerzas fascistas acabó con la vida del combatiente en la ciudad de Maracay, estado Aragua, en la República Bolivariana de Venezuela.
De esta forma redacta su información el Canal Venezolana de Televisión, señal televisiva al servicio de la Revolución Bolivariana.
Quién mata y porqué, quién sale a la calle a manifestar y porqué, quién muere y porqué. Qué le han hecho a mi amigo y compañero de ideas y acciones y porqué. Los agresores de mi amigo son mis enemigos.
Los amigos se quieren a pesar de sus defectos, no por sus virtudes decíamos cada día en mi época universitaria.
Generalmente padecemos una predisposición a defender al más débil, al número menor, al bando minoritario en la reyerta. Cuatro contra uno es un abuso. El tipo de seis pies de estatura y doscientas cincuenta libras es un abusador. Cincuenta perros de una manada, contra un búfalo solito, que se defiende sin la menor oportunidad de éxito.
La razón brilla por su ausencia. Discernir sobre la justicia y su lugar en la contienda no es obligación del espectador. El que narra lo sucedido huye de la lógica con asco y sumerge su corazón en el amor y la fidelidad debida a su compañero y amigo.
La razón es un arma temible contra las batallas humanas. Dos disparos de razón Calibre 45 mm son capaces de acabar con una buena guerra.
Entonces, envueltos en las más diversas pasiones, defendiendo las más hermosas ideas, nos vamos llenando de heridas y de muertos.
En honor de los muertos y para lavar su sangre gloriosa, combatimos al adversario con saña y nuevas heridas y nueva sangre lava los viejos ultrajes y fructifican y se multiplican los nuevos héroes llenos de odio al enemigo otro, ese que también sangra y combate con saña contra mi o contra el otro, así hasta el infinito.
De la mano de esta sin razón llegamos a el oficial muerto; llegamos hasta el joven estudiante muerto; llegamos hasta el espectador neutral matado por error.
Definitivamente, en su inmovilidad, en su insensible quietud, a mi humilde entender, el muerto es inocente.
moya
valencia
2014
sábado, 15 de marzo de 2014
CRÓNICA FUERA Y DENTRO DEL GHETTO (DIECISEIS)
SE ACABÓ EL GHETTO. LLEGARON LOS ALLANAMIENTOS.
El Señor Maikel y yo vamos a Maracay. Desde ayer tenemos muchos caminos nuevos en las viejas calles de El Trigal.
La Guardia Nacional, la Policía, brigadas de obreros de la alcaldía están trabajando desde la madrugada destruyendo las barricadas. Camiones y camiones de escombros van rumbo a los basureros.
Cuando la Alcaldía y la Gobernación eran de los Salas Romer los empleados vestían uniformes color amarillo.Las bolsas para almacenar los desperdicios eran amarillas.
Cuando el General bolivariano Acosta Cárlez, de cuyo nombre no quiero acordarme, tomó el poder, los empleados de la Gobernación vestían uniformes color bermellón. Pintaron de bermellón las paredes y los muros de la casa del Gobernador. Los muros y las paredes estaban pintados de amarillo, el color del partido de los Salas Romer.
Cuando Parra, el ingeniero ladrón, ganó la alcaldía los empleados fueron vestidos de rojo, rojos rojitos. Los carros y vallas de la alcaldía fueron pintados de rojo, rojo rojito.
Cocciola, de antecedentes italianos, ganó recientemente la alcaldía y los empleados visten uniformes de un color azul celeste simpático.
Por mi madre que parecen muchachos irresponsables en sus actuaciones y comportamientos grotescos y tontos. Dios los perdone, yo no puedo.
Han levantado las guarimbas y las barricadas principales. Podemos circular con cierta facilidad. Escucho la fricción de los cauchos sobre el asfalto porque renace el tránsito automotor.
Por cierto, han desaparecido las motos, las de la oposición y las del gobierno. Pongo atención y no escucho disparos o explosiones.
Estábamos en Maracay, escribí ya en esta crónica, y yo esperaba a Moreno para una reunión de trabajo. María se comunica conmigo y me dice "están allanando el apartamento de Maikel, son muchos, de uniforme negro, creo que deben regresar urgentemente".
Mientras escucho a María miro hacia el estacionamiento y veo al Señor Maikel que habla por su celular.
"La guerra llegó a nuestro edificio", pienso. También pienso en lo que le espera al pobre Maikel. Estoy seguro que no van por él, van por el hijo mas joven.
Moreno comprende inmediatamente la urgencia del suceso y suspende la reunión. Tiene palabras de consuelo y solidaridad.
Yo conduzco el Mazda. Sé lo importante que es llegar a la ciudad de Valencia en el menor tiempo posible. Ciento treinta, ciento cuarenta volamos por la autopista despejada.
Hago historias de cuando estuve preso una cosa es con guitarra y otra cosa es con violín la invasión de los hombres del poder en la sala en los cuartos metidos en los papeles descubriendo sospechas preguntan inoportunos sobre pormenores olvidados embarazosas nuestras respuestas nos vamos quedando sin tiempo y luego nos montan en un auto cuyas puertas no se abren por dentro. La puerta de la celda tampoco abre por dentro.
En Valencia, en el edificio allanado me espera María. Ya se han ido los funcionarios del CICPC. Fueron muy decentes, no hubo excesos ni gritos ni abusos. Se llevan al muchacho del Señor Maikel. Se llevan las computadoras y las cámaras de filmación con otras muchas pertenencias de la familia. Los padres van luego hasta el lugar donde han llevado al hijo.
Los vientos de cuaresma levantan columnas de cenizas en las esquinas donde el fuego ardió por días sobre las barricadas. Esta Semana Santa viene cargada de nubes oscuras, iguales y diferentes a las nubes oscuras de las barricadas. El Ghetto ya no existe, es humo del tiempo, recuerdos y anécdotas. !Que no se instalen entre nosotros las consecuencias amargas de la violencia.
moya
valencia
2014
jueves, 13 de marzo de 2014
CRÓNICAS DEL GHETTO (QUINCE)
DECLARACIÓN ASOMBRADA.
Cualquier persona que circule por las calles de la ciudad de Valencia, de la República Bolivariana de Venezuela arriesga su vida.
Puede que no arriesgue toda la vida, cierto, pero arriesga gran parte de ella, lo que han dado en llamar ser herido, contuso, grave, estado crítico y otros eufemismos.
La persona en cuestión deja, tristes y para siempre, a sus familiares.
Hoy, este jueves de marzo, certifico que todo cuanto digan los de un bando o del otro, son mentiras que se amontonan sobre otras mentiras.
Certifico desde el primer escalón de esta guerra, desde el borde delantero, desde la trinchera rodeada de guarimbas y barricadas, que en esta ciudad de Valencia la vida y la supervivencia son una casualidad sin valor alguno.
Se acerca una motocicleta con dos tripulantes, ¿serán extremistas?¿serán consumidores desesperados buscando leche, aceite, una medicina, una bolsa de hielo?.
Un celular, tres celulares, cien celulares, llenos de luces en sus pantallas, saturados de hombres y mujeres que gritan, huyen, persiguen.
De la mañana a la noche escucho las explosiones lejanas, íntimas, numerosas, solitarias. De la mañana a la noche el silencio anti natural de las avenidas y calles desiertas.
Necesito soñar. La realidad es una daga que amenaza.
moya
valencia
2014
lunes, 10 de marzo de 2014
CRÓNICAS DEL GHETTO (TRECE)
LA MARAVILLA DEL DÍA DESPUÉS
Un señor trota, vestido con atuendo deportivo, lleva en la mano derecha una botella plástica de Gatorade y escucha música barroca en su MP3. Viste deportivamente y salta y evade el humo y las moscas de la barricada mayor de la Avenida Alejo Zuloaga.
Tres mujeres jóvenes hacen ejercicios asiáticos, de contemplación, perfeccionando su mundo interior
en el parque situado frente a la iglesia Santa Rita. Se ven pequeñas, mínimas ellas tan delgadas y tan solas en el enorme parque despoblado.
En la cancha de basquet han puesto una mesa y juegan dominó cuatro señores de la tercera edad. Es un dominó de corte ajedrecístico, sin ruido, introspectivo.
Las mesas de la panadería y de la pizzería están ocupadas por más de un centenar de clientes. Consumen y combaten al gobierno de Maduro, elaboran estrategias sociales, desmesuran cualquier información. Se ingestan de hipérboles.
Ruidosos, dos hombres y tres mujeres caminan por la Avenida Pocaterra. Cargan diez cervezas. Son precavidos y llevan, segura, la ración de repuesto. Es lunes, lunes de Cuarentena, lunes de enorme conflicto social. Quién sabe si es un buen lunes de cerveza.
El de la patineta pasa junto a mi, melena al viento. La muchacha le sigue veloz, delgada, toda tatuada, de pelo corto y rostro agrio. Se alejan en sus patinetas.
Los Testigos de Jehová trabajan en la obra y presionan los timbres de las quintas y los edificios anunciando el Armagedón. Parecería que tienen razón.
Es el mundo que veo y me rodea en mi ajetreo de hoy. En el final de la Avenida Mañongo todo el día ha habido encuentros de la guardia nacional y los opositores del Chavismo. Sé que hay heridos y he visto y sentido el humo glauco de los lacrimógenos.
Conviven dos combates que parecieran excluyentes o antitéticos. Conviven dos formas de sobrevivir, o mejor, de luchar por la vida, o mejor aún, de vivir la vida y de morir la vida.
Donde vivo actualmente, testigo asombrado y doloroso, hay tanto peligro que María y yo llevamos tres días intentando contratar a un mecánico de refrigeración que nos arregle la nevera de la quinta del Tío Tony que se dañó. Se niegan a entrar a El Trigal. Temen quedar dentro y temen que les vayan a quemar sus vehículos de trabajo o temen quedar atrapados entre dos fuegos.
Estoy preocupado. No había tomado verdadera conciencia del riesgo. Rogito llegó casi de noche del trabajo, él sigue siendo el que sufre mayor cuota de peligro.
Las palabras son rocas que caen al mar.
moya
valencia
2014
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