martes, 10 de febrero de 2015

¿EL MUNDO QUE IMAGINO ES LA REALIDAD?



María estaba conmovida. Yo sentía su jadeo angustioso al otro lado del teléfono, a más de doscientos kilómetros.

 La policía estaba en la casa, registrando gavetas, escarbando los rescipientes de desperdicios, buscando evidencias que pudieran comprometer a nuestro hijo.

Se llevan preso a Newton, me dijo. Y yo le dije búscame al jefe y dile que se ponga al teléfono.

Sucede que yo trabajaba en Caracas y vivíamos en Valencia. Era un miércoles. Serían las diez de la mañana cuando llamé a la casa impulsado por nada. No tenía que llamar. Nunca llamaba por la mañana y mucho menos los miércoles.

Hablé con el Inspector Jefe. Me comprendió inmediatamente.

No se preocupe, cubano, se ve que su casa es una casa decente. El muchacho es un profesional serio. El no está en la casa (Newton estaba sentado junto a él en el sofá de la sala) Si hubiera estado me lo tenía que llevar detenido. Tiene una acusación de abuso de menor y deformación física. Si yo fuera usted me lo llevaba lejos hasta que expire el término de ocho días. Yo lo espero a usted mañana. Le dejo una tarjeta con los teléfonos a su señora. Ha sido un placer. Siempre a la orden.

Si no llamo se llevan a Newton preso ocho días. Una celda con capacidad para diez pero con sesenta. Ocho días sobreviviendo cada segundo en lucha contra la violencia, la maldad, la brutalidad del ser. 

Y un agravante temible, Newton es muy violento, muy recto. Su reacción inmediata hubiera provocado una agresión traidora y nocturna, hija de las celdas, hija del bajo mundo.

Yo estuve allí,  en  la celda mínima. La mejor forma de sobrevivir en el inframundo es amoldando todo al inframundo, jamás combatiéndolo con la adarga al brazo.

Mi Eggún, el Eggún de Newton, los Eggúns otros hicieron su trabajo y aquel día yo llamé por teléfono para salvar al inocente.

La acusación era una farsa y una trampa de un padre malandro buscando dinero con indemnizaciones totalmente injustas.

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Llegamos a la quinta y nos recibieron con amabilidad. Lisndro se fue con la familia para saludar y ayudar a preparar los tragos y los pasapalos. Se notaba que era una amistad de años. 

Caminé hasta la terraza que daba al valle. Se veía media Caracas. Inmediatamente sentí la presencia de un acompañante. Sin dejar de mirar hacia el paisaje supe que Wichi estaba a mi lado. Luis Rogelio Rodríguez Nogueras, nuestro Wichi El Colorao. Poeta. Escritor. Genial hasta en sus oscuridades. Mi amigo.

Sentí que me dijo ¿viste que no te engañé?Venezuela es grande y es grande.Brinda por mí.

Recorrí la terraza dos o tres veces. Vino la señora de la casa con un vaso forrado en una servilleta y una sonrisa y un perfume.

¿Usted conoce a Nogueras, a Luis Rogelio?

A la pobre señora casi se le derrama el trago del vaso, perdió la sonrisa, se evaporó el perfume.Finalmente me dijo sí el era primo hermano mío.

¿El estuvo en esta casa?

Las dos veces que vino a Venezuela estuvo aquí en mi casa.¿Uzsted lo conoció?

Fuimos amigos, señora.

Para qué narrarles el resto de la visita si sé que ustedes se la imaginan de pe a pa.Que cómo supe que él  había estado en esa quinta. Que si yo había estado allí. Que si yo sabía que  había muerto.

Nunca le conté a la señora que en Ciudad México,  él y yo habíamos caminado unas cuadras por Barranca del Muerto, allá por el Periférico Sur sin hablarnos.  Caminamos, sólo caminamos.

 

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Estoy sentado a la entrada de la casa de mi hija Yamilet. Conversamos cuatro o cinco personas. Cae la tarde. El patio de la casa de Jorge y Yamilet es un bosque. En el bosque la tarde llega temprano y es mucho más humbría la tarde que en la playa o en la ciudad.

Si tienes saldo en tu celular, por favor llama a Venezuela para ver si podemos hablar con María. Yami se aparta hacia la entrada y trabaja en la comuncación. La conversación de los contertulios  no decae y siento voces que me rodean. No sé que dicen.   Yo  estoy atento a la llamada.

Desde el saludo ya sé que ha pasado algo terrible en mi familia. El esfuerzo de Yami disimulando no logra el objetivo. Pero ya yo sé que el problema es con mi hjo Rogito.

Está desaparecido. Ya comenzó la búsqueda.

María y yo nos volvemos a encontrar en la angustia. Esta vez es una garra dolorosísima. Estamos viejos. Ella está sola.  Nos separan cuatro o cinco mil kilómetros. El enemigo es mucho más poderoso. O es un secuestro o es un asalto.

Para qué contar cosas que ustedes saben de pe a pa. Creamos un alto mando con ramificaciones en  República Dominicana , en Miami, en Caracas, en Maracay, en La Habana, en Valencia.

Estoy por creer que abrimos una oficina de ayuda,  allí donde habitan fuerzas poderosas que velan porque se cumplan los destinos humanos.

El hijo aparece, vivo. Ninguna otra cosa en esta vida tiene la menor importancia.


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 La muchacha que cuida a Tony llama a María.  Ella  ve muy mal al señor Domínguez. Inmediatamente nos personamos en la quinta de Tony. María abre la puerta del jardín, abre la puerta de entrada y se pierde dentro de la casa.

Yo aseguro el carro, entro al jardín y cierro la verja de hierro. Entro a la casa y camino hacia el pasillo que comunica con la habitación del viejo Tony.

En el pasillo recibo el golpe. Sé que es la muerte. Nunca la he visto ni he compartido con ella, aunque he tenido relaciones íntimas con diez o doce cadáveres.

La angustia me oprime el pecho y casi no puedo respirar. Camino y entro a la habitación. María le hace preguntas a Tony, le toman la presión. El está en la cama agonizando. Cuando entro yo,  el comienza a respirar con menos dificultad. Luego mejora.

Decidimos llevarlo a su médico al día siguiente. Y lo llevamos, y su médico le vió y regresamos a su casa y almorzó y yo le pasé la mano por la cabeza y le acaricié los pies y lo tuve que cargar dos veces, no, tres veces ese día para ayudarlo a subir a la silla de ruedas y para que la muchacha lo aseara pues había hecho caca, o pupú, como dicen aquí.

Pero ese día de mi encuentro con ella en el pasillo de la quinta de Domínguez sentí la vejez, la frialdad de lo infinito, el  cansancio de la vida. Nunca había padecido la tristeza.  Cuando María y yo estuvimos solos en el auto, de regreso a nuestro apartamento,  le dije a  ella  que me había tropezado con la muerte. María no hizo comentarios.

Ahora miro a este hombre que jadea y quiere respirar. Jadea.  Jadea.   Muere. Una mano  de Tony en la mano de la enfermera. Ella le dice en susurro no estás solo, estamos contigo.  Otra mano de Tony entre mis manos. Sólo han transcurrido cuarenta horas de mi encuentro con ella. Hoy no está aquí. El acto que presencio es frío, mecánico.

Para mi fue ver morir a un muerto. Dos planos de una misma situación. Un solo dolor, una gran confusión.

¿La realidad es como la imagino? ¿La imaginación provoca creación de realidades?

Por primera vez en mi vida estoy solo en mi incomprensión.

Estoy solo en mi soledad.

 

 

moya

valencia

2015



























































sábado, 7 de febrero de 2015

NO ME CANSO DE AMAR TU AUSENCIA ETERNA


 

 

NO ME CANSO DE AMAR TU AUSENCIA ETERNA

NI ME RINDO ANTE TANTA INDIFERENCIA

YO SABRÉ PERDONAR TU AMOR INGRATO

Y ADORARÉ EN SILENCIO TU INCONCIENCIA


NUNCA SABRÁS LO MUCHO QUE TE HE AMADO

NI ESCUCHARÁS REPROCHES DECADENTES

YO GUARDARÉ SILENCIO ENAMORADO

TU HERIRÁS DESPIADADA Y EFICIENTE


¿DONDE DESCANSARÉ DE TANTA ANGUSTIA?

¿PODRÉ ALEGRAR MI TRISTE CORAZÓN?

¿CERRARÉ MIS OJOS A LA LLUVIA,

SIN MEZCLAR MIS LÁGRIMAS  AL AGUA 

ENTRE LUCES, SIN SOMBRAS Y CON SOL 

 

DÓNDE VOY  ERRABUNDO Y SIN FUTURO

SOLITARIO GUERRERO DESARMADO

TRISTE PROFETA DE UNA FE SIN RUMBO

ANGEL SIN ALAS QUE NO HA SIDO AMADO


NO HAY CAMINOS SIN ENCRUCIJADAS

NO HAY AMORES EN LA ETERNIDAD

NO HAY DISTANCIAS VELOCES NI LENTAS

NO HAY DOLORES EN LA ETERNIDAD



inscripción en el frontispicio de una tumba persa

del 300 antes de nuestra era

versión libre del persa al griego, 

del griego al español.



MOYA

VALENCIA

2015





















martes, 3 de febrero de 2015

OTRA VEZ AL CAMINO


EL CAMINO DE LA VIDA ES UN VICIO

Andar la vida es un vicio y una costumbre. Recorremos sus vericuetos hasta con los ojos cerrados. Nos detenemos, retrocedemos, pero volvemos siempre a la senda y avanzamos dominados por el vicio y la costumbre de vivir.

Cuento y escribo por experiencia propia. He seguido viviendo, desde hace diez años, impulsado por la costumbre, dominado por el hábito. Porque esta vida que arrastro es una mierda.

No sobrevivo sostenido por la esperanza. No hay esperanza. Pandora dejó vacía la caja. Epimeteo también es culpable. Posiblemente el gran culpable sea él y no la maltratada ultrajada Pandora.

Pero sigo el camino, aun sabiendo que da lo mismo detenerse que avanzar. Y ustedes hacen lo mismo. Son iguales o peores que yo. Caminan caminan.

Cuando lean esta reflexión no se averguencen. Todos somos seres incapaces. Nuestra inutilidad nos fue impuesta. Leyes poderosas rigen nuestra ineficiencia. Son leyes bulgares sin una pizca de divinidad. Lo divino lo gastaron los Griegos. Eso sí, nada podemos contra ellas.

El último destello de originalidad murió con el cuerpo del oscuro profeta de Nazaret, la tarde tempestuosa que le crucificaron por gusto y sin razón, sus pariguales.




VALENCIA
2 DE ENERO
2015









domingo, 6 de abril de 2014

ESTE DOMINGO TRISTE


NO SÉ EN QUE CARRETA, NI POR CUAL CAMINO, NI HACIA QUÉ LUGAR ME LLEVARÁ LA MUERTE.



Este domingo  claro,  pienso en mi tristemente. Siento la soledad como un golpe físico.  Sufro dolores interminables que injustamente publico, para atormentar a algunos y preocupar a otros.


Lean, si saben; lean si pueden; lean si quieren este soneto de Jesús, el Indio, el hombre que nació

en San Miguel del Padrón, en La Habana y que  es, y será,  un contrincante temible luchando contra el olvido.



X

Vendrá mi muerte ciega para el llanto,
me llevará, y el mundo en que he vivido
se olvidará de mí, pero no tanto
como yo mismo, que seré el olvido.

Olvidaré a mis muertos y mi canto.
Olvidaré tu amor siempre encendido.
Olvidaré a mis hijos, y el encanto
de nuestra casa con calor de nido.

Olvidaré al amigo que más quiero.
Olvidaré a los héroes que venero.
Olvidaré las palmas que despiden

al Sol. Olvidaré toda la historia.
No me duele morir y que me olviden,
sino morir y no tener memoria.

 

 

Al publicar el soneto lo he vuelto a leer, confieso que me lo aprendí hace años. Y hoy, este domingo

claro, me acogota la misma sensación de angustia que sentí  aquella madrugada, víspera del día en

que me vinieron a detener.


En la celda, durante sesenta y dos días, repetía los sonetos de EL CONSCIENTE CREPÚSCULO

y escribía, sin papel, sin lápiz, con los ojos tapados por un pañuelo, relatos de aventuras filibusteras que se desarrollaban en los cayos e islas del norte de Cuba.

 

Que desaparezca la memoria es la mayor ingratitud que tenemos que agradecer a la muerte.

 

 

moya

valencia

2014










 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

viernes, 4 de abril de 2014

EL PAPA MUERTO Y LOS MUCHACHOS DEL GHETTO (VEINTIDOS)


EL PAPA POLACO YA ES SANTO.  CONOCIÓ EL GHETTO CUANDO LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL. LOS MUCHACHOS DE EL TRIGAL VIVEN EN EL GHETTO. ¿LA POSTERIDAD LES OTORGARÁ LA SANTIDAD?



Eran unos diez o doce. Detuvieron el camión trompo, de esos que trasladan concreto para las construcciones. Convencieron fácilmente al conductor que les entregó el  vehículo, se bajó de la cabina,  y vino a hacerme compañía en la acera.

Nuevamente violé la cordura. El viejo me gritaba lárgate que te van a joder. El periodista y la testosterona

me gritaban quédate y vive el minuto de riesgo que sube y baja por la barriga y se aloja en la reseques de los labios.

Los muchachos maniobraron con el trompo y lo atravesaron con precisión quirúrgica en la avenida. Levantaron el capó y arrancaron los cables del sistema eléctrico. Ni Mandrake el mago, vendedor de milagros podría prender ese motor.

 Desde el puente del distribuidor de El Trigal viene una cuarteta de la guardia nacional.  Más lejos vemos el techo y la torreta de la tanqueta  anti disturbios. Ahora sí que se acabó la guapería del periodista y  se diluyó  la testosterona. A correr por el pasillo hacia las quintas. Suena la primera lacrimógena.

 Una señora, dos viejos gordos, una mulatica divina y dos de los muchachos que atravesaron el camión en la avenida, trotamos decididos a escapar.  Conformamos un grupo ligero.  Sin descansar trotamos, corremos, renqueamos hasta desembocar en la avenida Pocaterra.

La señora y el otro viejo se persignan y dicen gracias a Dios, ay Diosmío. El Papa nos protege. El Papa nos protege.

Resulta que son Católicos Apostólicos Romanos. Resulta que el Papa polaco murió un día como hoy hace años. Y ya es Santo el Papa y protege a la pareja de creyentes que camina junto a mi.

 

Estuve en la isla cuando ese Papa fue de visita a Cuba. El ayudó al Sindicato Solidaridad a tumbar el régimen comunista que existía  en  Polonia.

Ayudó también a tumbar la dictadura de Rumanía. Colaboró con la caída del muro de Berlín. Entre él y Reagan  le dieron duro a las llamadas repúblicas populares de Europa y otras yerbas felizmente olvidadas.

Pues si su Santidad fue tan efectiva y demoledora en la vieja Europa, qué no logrará en el Caribe de tambores y veleidades indígenas?  Que vaya allá a ver si salimos de los Castro. Si el Papa entra en Cuba no se escapa el gallego de Birán. Volvieron a hacer las maletas los nostálgicos eternos derrumbadores de Fidel.


Yo llegué a la isla la noche antes de el arribo de su Santidad. Era período especial en Cuba y no había luz eléctrica y casi no había comida. Seria mejor enumerar  las cosas que había, una lista patéticamente breve.

El Lada reptaba por la Calle Fábrica. Como la batería estaba deteriorada y el alternador a penas creaba la energía necesaria, la luz  que proyectaban los faros era amarilla. Avanzábamos solitarios mi Lada y yo.

Dos y media de la madrugada. Debía haberme marchado dos horas antes del apartamento de mi amiga, pero la maldita testosterona prepara encerronas despiadadas.

Las medidas de seguridad para recibir y torear a su Santidad debían ser rigurosísimas, ya me lo habían contado los amigos de los amigos.

Pero yo, irresponsable eterno, escojo esta noche oscura y húmeda para andar de vampiro por la Habana solitaria.

A la altura del parque Gu Yen Van Troi, el  vietnamita que quiso matar a Macnamara, una explosión rompe la noche y caen sobre el techo del Lada fragmentos de hierro retumbando en la chapa de la carrocería. La calle se llena de pedazos de vidrios. El Lada se apaga, se detiene. Estoy conmocionado.

La hora que es y el recado que traen, me digo. Soy el centro de un terrible sabotaje a la visita del Papa a Cuba. Soy el centro de un complot preparado por la CIA. Me sorprende que no haya muerto del susto esa noche. Me gasto un corazón de acero inoxidable.


En dos minutos me rodean las perseguidoras,   (patrullas)  con sus luces intermitentes y sus policías atareado y nerviosos.

Por mi madre que están mas cagados que yo.

Para mi sorpresa cargo muchas identificaciones y tantas abolladuras en el techo y el porta maleta del Lada que es evidente que yo no soy el de la bomba. !No voy a ponerla y quedarme allí como un buen comemierda!!!


Uno de ellos descubre que la explosión se debió a que reventó un transformador eléctrico que estaba sobre el palo de la luz que se deja ver, borroso, junto al puentecito que yo acababa de pasar. Me marcho luego de tomar un poco de café de chícharo, amarguísimo, frío,  que el Teniente carga en un pomo de Benadrilina, el anti catarral  por excelencia de los cubanos.


Tres o cuatro días después fui a la plaza a la misa que el Papa Polaco ofició ante miles y miles de cubanos recientemente católicos.

 

Le cuento esta breve historia a la pareja que ha trotado junto a mi,  escapando de la guarimba y sus consecuencias. 

Como siempre, como hace ya cuarenta o cincuenta días, escuchamos las explosiones de los cohetes y las bombas lacrimógenas con su voz de guerra, a lo lejos, rodeándonos.

 

Resulta que el Papa fue santificado en un tiempo relativamente breve. Protege,  desde su lugar en el Paraíso, a los justos que le necesitan. Su muerte fue llorada por millones de hombres y mujeres que le admiraron por su eficiente labor pastoral.

Vino otro Papa que no estuvo mucho tiempo sentado en la silla vaticana. Actualmente rige los destinos de la Iglesia Católica Apostólica y Romana un nuevo pontífice, el Papa Francisco, nacido en Argentina.

El Papa Francisco es coterráneo de el Che.

 

Cuando visite Cuba, vicio que tienen los últimos Papas, estoy casi seguro que va a pedir que lo lleven al monumento en memoria de el Che, en la ciudad de Santa Clara.

 

Podría ser que lo acompañen los Castro. Incluso, cuando oficie la misa en la Plaza de la Revolución, casi seguro que van a estar sentados cerca de su Santidad, los hermanos Castro.

 

Podrán decir todo lo que quieran de ellos, pero es indudable que son  buenos y duraderos anfitriones.

Haré todo lo que esté a mi alcance para estar allí. Pero prometo acostarme temprano la noche antes.

Mi viejo corazón no resistiría el susto,  si estalla otro transformador.

 

 

moya

valencia

2014

 

 

 

 


















 











 




































jueves, 27 de marzo de 2014

CRÓNICA DOLOROSA Y VIEJA (FUERA DEL GHETTO VEINTE)


TODA EDAD SIRVE PARA LA MUERTE


Ayer nos dijo que tenía que llevar a su hermana mayor a Calabozo. Calabozo está lejos de Valencia. Es una ciudad enclavada en el fondo de la República Bolivariana de Venezuela.

Hermano, le dijimos,  son muchas horas de carretera, hay mucha revoltura, un peligro infinito es el viaje que quieres dar, convence a tu hermana que espere unos días. 

Se fue al encuentro de la muerte. Derechito a la  eternidad camina el pobre humano cuando le toca. Una alcabala de la Guardia Nacional, dos camionetas de piqueteros que intentaban detener el tráfico de la autopista, se discute, crece el calor y llega la violencia. 

 

El auto del amigo y una buceta llena de pasajeros quedan en medio de la disputa. Una bomba lacrimógena, perdigones, pistolas ocultas disparan contra la tarde clara y una bala oscurece para siempre el brillo cansado de los ojos de Antonio, el gallego,  que cargaba con su hermana rumbo a Calabozo.

 Muerto otro muerto. Este muerto es mio. Los muertos que le matan a uno el día impropio, la tarde inmediata, son muertos muy tristes, tan tristes que su angustia nos corta el aire y sentimos que nos ahogamos.

 En mi celular de palo me escriben un mensaje. En Barquisimeto le pegaron candela a un CDI. Una vecina del establecimiento de salud patea  las puerta y grita. Rompen vidrios de las ventanas y se despierta al residencial entero. Son las tres de la mañana. Los médicos, las enfermeras, los pacientes  ya no duermen. 

Se quema parte de la instalación. Desordenadamente, oportunamente logran evacuar a todo el personal y no hay heridos.

En los últimos tres días han quemado una sede universitaria, decenas de ómnibus de transporte  estudiantil, una gandola de gasolina junto a mi hijo Rogito que se salva de vaina, porque no le tocaba.

Ayer un sin alma mató a una señora con siete meses de gestación que se escondía en una acera, junto a otras personas inocentes, que trataban de evitar la plomamentazón que había surgido entre oficialistas y opositores.

 Yo no tengo experiencia que me ayude a soportar el rostro de la muerte inocente. Toda mi juventud y mi primera madurez transcurrieron inmersas en un mar de violencia. Íntimamente nos llenaba de orgullo saber que estábamos fajaos contra los americanos.  Nosotros éramos David, ellos eran Goliat. Ellos eran los asesinos  de Conrado Benítez y Lantigua,  nosotros éramos maestros y milicianos.

Cuando Girón hubo muertes de inocentes, pero fueron mis inocentes y los invasores eran los matarifes que destrozaron la madrugada de la Ciénaga de Zapata.

En esta guerra  --he dicho la palabra prohibida-- los inocentes donan más sangre que los implicados. Primero no me gustaba que estudiantes estuvieran luchando contra policías y guardias vestidos de un amarillo parecido al otro amarillo de mi niñez y primera juventud. 

Los estudiantes de mi memoria bajan la Escalinata de la Universidad y son agredidos salvajemente por los policías azules y gordos de Batista.

En la acera, sosteniendo su pierna herida, Camilo mira al futuro y entra en la historia de mi Patria.

 Ha pasado un mes de lucha. La ceniza de los incendios flota en la atmósfera de Valencia y otras diez ciudades de Venezuela. Los estudiantes han sido sustituidos, poco a poco por pistoleros organizados y mal dirigidos. Esta guerra ha perdido su inocencia. Quemar un CDI repleto de amor, en la madrugada, ensucia toda inocencia.

Será que me tocaron la sangre buena y martiana de mi gente isleña. Ellos no saben que un león de melena brillante acecha desde la entrada de la cueva. Dentro duerme la hembra, descansan los cachorros. Les conviene cazar en otra sabana, junto a otro río.

 

Los que visitan la selva deben saber que toda edad sirve para la muerte.



moya

valencia

2014































viernes, 21 de marzo de 2014

UN TOQUE DE MELANCOLÍA.


Me gustó el título y luego me gustó la novela. Verosimilitud a manos llenas. La imagen fotográfica que nos rodea y nos invade cuando leemos. Pareciera que estamos en la sala de  un cine y que Germán Piniella nos cuenta, al oído,  una escena tras otra de  UN TOQUE DE MELANCOLÍA.

 

Estamos en presencia de una novela policíaca cubana. No toma prestados los diferentes elementos de la herencia literaria de la novela negra. Sus componentes son genuinos.

La gente del país Cuba es gente viva, sin esquemas. La Señora del Comité de Defensa de la Revolución no es una informante traicionera de los cuerpos de seguridad del estado con dientes afilados comedora de niños;  ni es una heroína de acero inoxidable defensora de la pureza incorruptible del hombre nuevo. No.  Es una señora que adora hacer el bien y que se preocupa por el almuerzo de su esposo y siente temor ante la posibilidad de faltar a sus obligaciones hogareñas.

Algo similar sucede con los investigadores o los agentes del orden. Razonan, una veces bien, otras mal. Y un dato muy interesante, los agentes y la policía intervienen al final, en menos del último tercio de la novela

En resumen, esta obra  se distingue porque respeta al lector, respeta su inteligencia. La buena realidad es más subyugante que la imaginación.

Verosimilitud e imaginación creadora, he ahí la fórmula para alcanzar la excelencia en literatura.


En Castellano es difícil encontrar buena  narrativa  policíaca. No quiere decir que estemos secos, no, digo que el río no es de gran cauce. Los maestros están en Inglés. Es mi criterio. Encontrar y leer una obra en Español y escrita por un isleño, agradable, muy bien escrita, genuina, fue para mi una sorpresa.


Por ello recomiendo la lectura de UN TOQUE DE MELANCOLÍA. Llamo la atención de mis lectores sobre el mosaico variado de críticas que se ha ocupado de esta obra reciente.

 

Víctor Joaquín Ortega, periodista, poeta, comentarista deportivo de mucha experiencia le dedica una sorprendente crónica en su columna habitual y califica la novela de  "un batazo de cuatro esquinas", agregando luego seis o siete términos deportivos laudatorios que deben haber ruborizado a Piniella.

 

El crítico y escritor Hugo Luis Sánchez califica la novela así: "...con seguridad (se refiere a Un toque de melancolía) se encuentra entre las mejores novelas policíacas que se han escrito en Cuba hasta el presente".

 

El escritor, ensayista y editor Eduardo Heras ha dicho: Un toque de Melancolía no es sólo una excelente novela policíaca, es sencillamente, una excelente novela.

Y este  respetado ensayista y crítico señala en otra parte,  que la novela está llena de buen humor, y  remarca  esta característica como un elemento genuino que aporta distinción y exclusividad a la obra.

 

Francisco López  Sacha ese exquisito analista cubano -además de buen escritor- comenta la novela de Piniella pormenorizadamente. Separo este párrafo para ustedes: 

Hay por lo tanto una inmersión en el mundo europeo; en el mundo de un extraño consorcio alemán que se dedica al tráfico ilegal de obras de arte. Y al mismo tiempo, la inmersión en el mundo social cubano. Aquí es donde creo que la novela  brilla extraordinariamente. No sólo por el uso del lenguaje popular, no sólo por la ambientación precisa de esta ciudad, sobre todo de La Habana Vieja, sino por el estilo y la concisión con que logra presentar una extensa galería de personajes, y también por la manera en que el narrador está contando este relato.

 

Leer con placer y disfrutar el placer de leer es, a mi juicio, una de las maravillas que nos regala la intimidad. En la intimidad el humano ejercita la libertad casi a plenitud. Las buenas novelas, cuentos, ensayos adornan la intimidad y dan placer. Leer, aun hoy,  inmersos en el mundo de la electrónica y el lenguaje visual, es de las mas útiles y bellas conquistas del género humano.


Lean UN TOQUE DE MELANCOLÍA. Léanla toda, de cabo a rabo, de principio a fin, porque esta historia sobre un grabado de Durero, titulado  MELANCOLÍA  2, es una genuina historia de intrigas, enigmas y elucubraciones que va a enriquecer su intimidad.

 

 

moya

valencia

2014